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Una gente maravillosa. Crónica de la convivencia en el Campamento

Miércoles 14 de septiembre de 2011, por Participante del Campamento

Andrés Mendoza Aguilar

Soy uno de los "privilegiados” que fueron elegidos para participar en el Campamento Matemáticas en la Montaña, una pieza del gran rompecabezas que formamos durante una semanas los 42 alumnos provenientes de toda España.

Excursión por la montaña. Foto de grupo

Ahora mismo me siento más privilegiado todavía, pues me ha tocado describir cómo ha sido esta maravillosa aventura que para algunos podría entenderse como un club de los raritos. Y digo aventura porque la convivencia ha sido totalmente eso, un grupo de chicos y chicas descontrolados en Canfranc, un pequeño y acogedor pueblo situado en el Valle del Alto Aragón.

Tuvimos la suerte de contar con tres personas increíbles y muy especiales que nos controlaban, pero al mismo tiempo siempre estaban allí. Desde el principio, les cogimos un cariño incondicional: fueron tres piezas esenciales, las que completaban el rompecabezas.

Para contar una historia hay que empezar desde el principio introduciendo a los protagonistas y ésta empieza con un: “Érase una vez unos monitores llamados Eva, Sabina y David…” Sin duda son los protagonistas que hicieron que entre nosotros flotara una espesa niebla transparente de amor (y a veces no tan transparente).

Desde la primera a la última hora de este camino estaban ahí, nos ayudaron a aprendernos todos los nombres, a divertirnos, a querernos, a que no hubiese malos rollos, a no dormirnos, a conocernos a nosotros mismos y a ser una gran piña. Todos estábamos muy unidos, aún cuando nos dividíamos en pequeños grupos seguíamos siendo una unidad, un conjunto.

La experiencia no podría haber sido mejor. Solo en seis días (que se podrían reducir a cuatro), hemos hecho de todo. Por eso, y hablando en nombre de todos mis compañeros, digo: ¡Gracias! Gracias por escogernos, por montar todo esto, por los divertidos talleres y por haber hecho que conociese a tantas buenas personas a las que sin duda pretendo volver a ver dentro de poco.

Así que, para todos aquellos que creen que los estudios no sirven para nada aquí tenéis la respuesta: las matemáticas nos unieron. Y quién sabe, si no hubiésemos aprovechado esta oportunidad, no nos habríamos conocido.

De ahí mi conclusión: aprovecha todas las oportunidades que puedas aunque creas que lo que vayas a encontrarte sea lo contrario que quisieras, pues si no lo aceptas siempre tendrás la duda en vez de increíbles amigos para toda la vida.

Por último para ponerle un toque personal a todo esto, quisiera hacer un llamamiento a la habitación de 8 y sus correspondientes parásitos (que como yo, no se iban ni con un PSM) diciendo:

Me acuerdo de vosotros en cada FLASH.
Os lleva en el gorro y os quiere pechá,
Andrés Ceuta.